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ALQUIMIA Y PROTOQUÍMICA EN ROMA

Tra fornaci, segreti e trasformazioni

En 1317 el papa Juan XXII condenó la alquimia. En los siglos siguientes sus sucesores mantuvieron talleres de destilación en los palacios apostólicos y bibliotecas que catalogaban manuscritos árabes de Jabir ibn Hayyan junto a los tratados de Galeno. La alquimia prosperaba en la ambigüedad, y en Roma esa ambigüedad tenía una geografía precisa.

Seis etapas desde el Foro Romano hasta la Academia de los Lincei: desde los laboratorios metalúrgicos de la antigüedad al fuego perpetuo de las Vestales; desde la Biblioteca Angélica, donde Jabir circulaba junto a Paracelso, hasta el Colegio Romano, donde el jesuita Kircher separaba la química mineralógica y la transmutación de los metales. Luego los talleres de Trastevere - curtidores, tintores, frailes especiales - y finalmente la Academia de los Lincei, donde Cesi trató de trazar el límite definitivo entre química y alquimia.
Seis etapas desde el Foro Romano hasta la Academia de los Lincei: desde los laboratorios metalúrgicos de la antigüedad al fuego perpetuo de las Vestales; desde la Biblioteca Angélica, donde Jabir circulaba junto a Paracelso, hasta el Colegio Romano, donde el jesuita Kircher separaba la química mineralógica y la transmutación de los metales. Luego los talleres de Trastevere - curtidores, tintores, frailes especiales - y finalmente la Academia de los Lincei, donde Cesi trató de trazar el límite definitivo entre química y alquimia.

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